Hans Kammler y los Prototipos del Tercer Reich | Documental

Hans Kammler y los Prototipos del Tercer Reich | Documental

La desaparición de Hans Kammler, el ingeniero jefe de las SS que supervisó la construcción de los campos de exterminio y el programa de cohetes V-2, sigue siendo uno de los mayores misterios sin resolver de la Segunda Guerra Mundial, un enigma que ahora resurge con la publicación de un nuevo documental que arroja luz sobre los últimos días del régimen y el destino de sus tecnologías más avanzadas.

Nacido en agosto de 1901 en la ciudad de Schesin, a orillas del río Óder, en lo que hoy es Polonia, Kammler se ha convertido en el centro de un nuevo análisis histórico que revela la escala de su crueldad y su papel fundamental en la maquinaria de muerte nazi, así como su obsesión por las llamadas “armas maravillosas” o Wunderwaffe.

El documental, que ha sido difundido en las últimas horas, detalla cómo este oficial de las SS, con un doctorado en ingeniería obtenido en 1932, desarrolló una carrera meteórica dentro del partido nazi, uniéndose a las SS en 1933 y convirtiéndose en una pieza clave para la administración de los campos de concentración bajo las órdenes de Oswald Pohl.

Según los relatos contemporáneos recogidos en la investigación, Kammler propuso una solución aterradora para la superpoblación de los campos: la construcción de enormes crematorios.

El 26 de septiembre de 1941, pocos días después del anuncio del plan para Majdanek, Kammler ordenó la construcción del mayor centro de exterminio jamás visto en Auschwitz, a unos 43 kilómetros al oeste de Cracovia, un lugar donde aproximadamente 1.300.000 personas serían asesinadas.

La construcción se retrasó debido a las bajas temperaturas y la falta de materiales, lo que obligó a Kammler a comunicarse con Heinrich Himmler el 19 de diciembre de 1941 para justificar el lento progreso, citando la insuficiencia de mano de obra y las duras condiciones climáticas.

Su implicación en el Holocausto fue total, supervisando todos los proyectos de construcción relacionados con los campos de exterminio hasta que, en agosto de 1943, tras el exitoso bombardeo de la Real Fuerza Aérea sobre el complejo de cohetes en Peenemünde, su carrera dio un giro hacia la tecnología armamentística.

El ministro de Armamento, Albert Speer, recomendó a Hitler continuar la producción de armas de manera clandestina, y las SS, con su vasta oferta de mano de obra esclava, fueron designadas para llevar a cabo la tarea, seleccionando a Kammler para supervisar el proyecto.

Kammler se encargó de trasladar toda la producción a escondites subterráneos, formando el complejo de Mittelwerk, camuflado en el campo de concentración de Mittelbau-Dora, y supervisando la construcción de instalaciones en Jonastal, Karkau y Ebensee.

Se estima que de las 20.000 personas que murieron en Mittelbau-Dora, aproximadamente 10.000 lo hicieron debido a las inhumanas condiciones de trabajo impuestas por Kammler en el desarrollo de los misiles, condiciones que incluso el propio Speer llegó a temer.

Para marzo de 1944, Himmler convenció a Hitler para que pusiera el proyecto V-2 directamente bajo el control de las SS, y el 8 de agosto de ese año, Kammler tomó el mando del proyecto, reemplazando a Walter Dornberger.

Al año siguiente, Hitler nombró a Kammler jefe de todos los proyectos de misiles, y en marzo de 1945, lo despojó a Hermann Göring de sus poderes sobre el mantenimiento de aviones, transfiriendo estas funciones a Kammler, quien se consolidó como uno de los jerarcas nazis más importantes mientras el régimen se desmoronaba.

Frente al implacable avance de las fuerzas aliadas, Kammler comenzó a moverse de un lugar a otro, huyendo no solo de los soldados enemigos sino también de sus propios superiores, a quienes desobedecía cada vez con más frecuencia.

A finales de marzo de 1945, en medio de la evacuación de los misiles V-2, ordenó la ejecución de más de 200 trabajadores junto con sus familias después de que su automóvil fuera detenido en una carretera de Sauerland, en lo que se conocería como la Masacre del Bosque de Arnsberg.

El 1 de abril, las fuerzas bajo su mando fueron llamadas a unirse a la infantería alemana, y Kammler ordenó la evacuación de cientos de ingenieros y científicos hacia la fortaleza alpina nazi, desobedeciendo la orden del Alto Mando de defender la zona de Nordhausen el 5 de abril.

Los últimos días de la vida de Hans Kammler son extremadamente confusos y contradictorios, según informes compilados por las fuerzas británicas y estadounidenses, logró sobrevivir a los ataques en Nordhausen y llegó a Múnich el 13 de abril para reunirse con Speer.

Después de la reunión, Kammler se escondió en el Palacio de Linderhof, cerca de Oberammergau, donde se encontraba la fábrica de aviones Messerschmitt 262, y cerca de un extenso escondite subterráneo de las SS donde se cree que pudo haber ocultado o destruido cientos de documentos clasificados.

A finales de abril viajó a Ebensee, Austria, cerca de un campo de concentración detrás del cual había una instalación subterránea de almacenamiento de armas, y ordenó la transferencia inmediata de la oficina a Praga.

A principios de mayo, después del suicidio de Hitler y solo unos días antes de la rendición final, Kammler partió hacia la capital checoslovaca, pero él y su conductor, Kurt Preuk, se desviaron del convoy principal a mitad de camino, perdiéndose su rastro desde entonces.

Las últimas noticias sobre Kammler fueron recibidas por las fuerzas británicas el 7 de mayo, cuando el líder nazi intentó enviar un mensaje a un grupo sobreviviente de las SS, pero no pudieron localizar su paradero, y su vida quedó envuelta en la oscuridad.

Desde entonces, las teorías han proliferado, algunos dicen que Kammler llegó a Praga solo para descubrir que la población local se había levantado contra la ocupación alemana, y que recibió un disparo en la pierna izquierda y fue asesinado por partisanos checos en un hospital.

Sin embargo, los registros muestran que un sargento mayor del ejército alemán llamado Friedrich Baum ingresó a un hospital militar austríaco a finales de mayo con una herida similar, solo para morir de una infección una semana después, lo que ha llevado a especular que en realidad era Kammler.

Otros dicen que Kammler y 21 hombres de las SS defendieron un búnker alemán contra un ataque de cientos de combatientes de la resistencia checa el 9 de mayo, y que durante el ataque uno de sus ayudantes le disparó para evitar su captura.

Algunas teorías sugieren un posible suicidio, y algunos de sus asociados afirmaron que había escapado a Ebensee para estar con su esposa y que una vez allí acabó con su vida disparándose o tomando píldoras de cianuro.

En una declaración jurada, Preuk afirmó que la fecha de muerte de Kammler fue alrededor del 10 de mayo, pero no conocía la causa, mientras que Heinz Zeuner, asistente de guerra de Kammler, afirmó que su muerte ocurrió el 7 de mayo y que él junto con Preuk había enterrado el cuerpo en una tumba anónima.

A mediados del siglo XX, las teorías en torno a su muerte fueron refutadas por un agente de contrainteligencia estadounidense llamado Oscar Pack, quien afirmó que Kammler fue capturado por los estadounidenses a mediados de mayo en la fábrica de Messerschmitt en Oberammergau, pero logró escapar y se dirigió a Alemania Oriental.

Donald U. Richardson, un exagente especial de la OSS involucrado en la Operación Alsos, afirmó ser el hombre que escoltó a Kammler a Estados Unidos poco antes de su muerte, y según sus hijos, Richardson había vigilado a Kammler hasta 1947, cuando supuestamente fue internado en una prisión de máxima seguridad donde se ahorcó.

Finalmente, el 9 de julio de 1945, la esposa de Kammler solicitó que se le declarara muerto, y tres años después, el 7 de septiembre de 1948, el tribunal del distrito de Berlín-Charlottenburg dictaminó que la muerte de Kammler ocurrió oficialmente el 9 de mayo de 1945.

El documental también explora el legado de las Wunderwaffen, las tecnologías que desafiaron el destino de la guerra, una colección de armas y dispositivos bélicos creados con la esperanza de alterar el curso del conflicto a favor de Alemania.

Entre las innovaciones más importantes se encontraban el Horten Ho 229, un avión de combate a reacción con diseño de ala delta destinado a ser más sigiloso, y el Panzer VIII Maus, un tanque superpesado del que solo se completaron unos pocos prototipos.

El proyecto más osado fue el Sonnengewehr, un satélite equipado con un enorme espejo parabólico que concentraría la luz solar en un rayo devastador capaz de incinerar ciudades enteras desde el espacio, un arma glorificada por muchos líderes de las SS.

También se sometió a pruebas el cañón sónico, diseñado por el doctor Richard Wallauscheck, que consistía en dos reflectores parabólicos que generaban ondas de choque de alta intensidad, aunque nunca fue empleado en combate.

El V-2 fue la cima de la tecnología nazi y el preludio a la carrera espacial, el primer misil balístico de largo alcance del mundo y el primer objeto hecho por el ser humano en alcanzar el borde del espacio exterior, desarrollado bajo la dirección de Wernher von Braun.

El primer uso operativo del V-2 ocurrió el 8 de septiembre de 1944, cuando un cohete fue lanzado hacia París seguido por otro que impactó en Londres, y a lo largo de la guerra se lanzaron aproximadamente 5.000 cohetes, principalmente contra el Reino Unido, Bélgica y los Países Bajos.

Aunque causó una destrucción significativa, no fue un arma decisiva debido a su alto costo de producción y precisión limitada, pero marcó un hito en la historia de la tecnología de cohetes y sirvió como precursor de los misiles balísticos intercontinentales.

El Messerschmitt Me 262, apodado “Schwalbe”, fue el primer caza a reacción del mundo en entrar en servicio, con una velocidad máxima de aproximadamente 870 km/h, mucho más rápido que cualquier avión con motor de pistón en servicio en ese momento.

El debut en combate del Me 262 ocurrió el 25 de julio de 1944, demostrando las capacidades de los aviones a reacción, pero su producción se vio obstaculizada por problemas técnicos, escasez de materiales y errores estratégicos, como la insistencia de Hitler en utilizarlo como bombardero.

La organización Todt, una entidad de ingeniería civil fundada en 1933, se convirtió en una organización esencialmente paramilitar responsable de la construcción de la red de autopistas y el Muro Atlántico, así como del uso extensivo de mano de obra esclava.

Se estima que más de un millón y medio de personas, incluidos prisioneros de guerra y trabajadores forzados, fueron explotadas por la organización en condiciones extremadamente duras, y su fundador, Fritz Todt, murió en un misterioso accidente aéreo en 1942.

El proyecto Uranio, el fallido sueño nuclear de Hitler, fue lanzado en septiembre de 1939, pero se enfrentó a varias dificultades, incluidos recortes en la financiación, bombardeos constantes y la fuga de cerebros de científicos judíos.

A pesar de los temores de la época, el régimen nazi nunca estuvo realmente cerca de producir armas nucleares, y tras la caída del régimen, las potencias vencedoras se apresuraron a reclutar científicos y capturar la tecnología desarrollada bajo el Tercer Reich.

Estados Unidos llevó a cabo la Operación Paperclip para reclutar a cientos de científicos alemanes, incluyendo a Wernher von Braun, quien jugó un papel crucial en el desarrollo del programa espacial estadounidense, mientras que la Unión Soviética creó la Operación Osoaviakhim.

En la noche del 22 de octubre de 1946, las fuerzas soviéticas arrestaron a más de 2.000 especialistas alemanes junto con sus familias y los trasladaron a la Unión Soviética, donde contribuyeron significativamente al programa de cohetes soviético que llevó al lanzamiento del Sputnik.

Estas operaciones plantearon profundas preguntas éticas sobre si era justificado otorgar asilo y empleo a individuos que habían colaborado con un régimen genocida a cambio de su conocimiento.

La historia de Hans Kammler y las Wunderwaffen sigue siendo uno de los capítulos más oscuros y misteriosos de la Segunda Guerra Mundial, un legado de innovación tecnológica logrado a un sacrificio humano sin precedentes, y cuyo destino final, al igual que el de su principal arquitecto, permanece envuelto en el misterio.