A sus 20 años, la princesa Leonor, hija mayor del rey Felipe VI y la reina Letizia, se ha embarcado en una aventura que ninguna princesa de Instagram se atrevería a emprender: tres años de formación en tres ramas de las fuerzas armadas, una travesía marítima de cinco meses por siete países a bordo del Juan Sebastián de Elcano, y ahora sus primeras horas de vuelo en la cabina de un caza PC-21 Pilatus. En julio de 2026, recibirá el rango de teniente en las tres ramas, culminando así lo que se ha descrito como «la formación más rigurosa en la historia de las princesas europeas». ¿Por qué la formación de su futura reina en España es tan diferente de la imagen que todos conocemos de la princesa Kate Middleton? ¿Y qué lecciones pueden aprender las mujeres de hoy de esta historia?

El 1 de septiembre de 2025, la Academia Aeroespacial de San Javier (región de Murcia, España) recibió a una cadete muy especial. Entró con su uniforme de piloto, el pelo recogido y sin maquillaje. Programa del primer día: Visita a la sala de equipos de vuelo personal, clase de entrenamiento virtual, simulador de cabina y, finalmente, un vuelo real en un PC-21 Pilatus, el avión de entrenamiento de combate de última generación del Ejército del Aire español.

Esa chica es Leonor de Borbón Ortiz, Princesa de Asturias, quien se convertirá en la próxima Reina de España.
En el Libro de Honor de la Academia, escribió: «Hoy comienzo la tercera fase de mi formación militar en esta Academia del Aire y del Espacio. Espero con ilusión el próximo curso, en el que tendré la oportunidad de iniciar la formación aeronáutica y, junto con mis compañeros, aprender tanto la teoría como la práctica de la aviación militar».

Una declaración muy propia de Leonor: humilde y sin dramatismos. Pero detrás de todo esto se esconde un detalle poco conocido: la joven de 19 años (en aquel momento) era cadete en las tres ramas de las Fuerzas Armadas, algo que a la mayoría de los militares españoles les lleva entre 10 y 15 años conseguir.


